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jueves, 6 de marzo de 2008

Una figura perfecta

Algún día empezaste a pensar, con razón o sin ella, que te sobraban unos kilos. Se acercaba el verano, o una fiesta a la que debías asistir, o algún evento deportivo en el que creías que te sentirías más ágil si reducías peso. Decidiste controlar la comida.
Pensaste que dejar de comer algunas cosas te ayudaría a reducir tu peso, dicen que lo dulce engorda, por eso dejaste el azúcar y cosas por el estilo, pedías que te cocinaran el pollo o el pescado solo a la plancha, para no tener que comer toda esa grasa que deja el aceite, pedías ensalada sin aderezo y café sin azúcar, todo eso te disgustaba, tenia un sabor que no te agradaba, pero aun así seguías con esto, diciendo que era comida muy rica, empezaste a recurrir a la bascula muy seguido, no te bastaba con solo bajar unos gramos, así que comenzaste a hacer ejercicio de manera rigurosa, empezaste una rutina con comida de menos y ejercicio de mas.
Tus comidas favoritas ya no aparecían en tu menú, te diste cuenta de que dos o tres kilos eran muy fáciles de bajar, que bien pensaste, cada vez adoptabas mas la silueta de tu deportista favorito, ya llevas 4 semanas y media así, pero tu familia ha empezado a notar que no comes como antes, al sentarte a la mesa cambias tu plato con el de tu hermana, por que tiene menos comida, no terminas todo a pesar de la poca cantidad que se encuentra en el plato, el ejercicio cada vez es mas intenso, ya no sales a cenar con tus amigos o a las fiestas, temes tener que comer demasiado para que nadie note cambio alguno, empiezas a huir de todo aquello que era normal en tu vida ¿te das cuenta?, todos te dicen, "que delgado estas", pero a pesar de todo eso te miras al espejo y sigues viéndote gordo, haz llegado a una etapa donde tu mente crea ilusiones, ya no puedes verte como en realidad eres, sigues viéndote gordo a pesar de que tus mejillas, tu abdomen y tus piernas son muy delgadas en comparación con hace 5 semanas.
En tu casa ya hay discusiones y regaños por que no comes bien, dejas la comida o simplemente no te sientas a la mesa, utilizando el pretexto de que desayunaste demasiado o comiste mucho en la universidad, ya no aguantas, la presión es demasiada, pero esa noche llega hasta tu mente una idea maravillosa, comer todo aquello que te sirvan para que no haya problemas, y al terminar, simplemente vomitar, total, así con la rapidez que entra a tu cuerpo con esa misma rapidez saldrá, las calorías no te afectaran en lo mas mínimo.
Ya llevas dos semanas con este método, al principio te costaba demasiado vomitar, ahora ya es algo fácil para ti, se ha convertido en una rutina así como lo es el cepillarte los dientes, pero a pesar de esto tu familia nota muchas cosas raras, haz cambiado, estas irritable, pálido, te da frió incluso con el soplo de aire mas tenue, te estas quedando en los huesos, te dicen que vayas al doctor pero tu te niegas, dices que no tienes ningún problema, que estas de maravilla, pero en el fondo tu sabes que no es así ¿verdad?, el ejercicio ha disminuido, no por que tu quieras, sino por que simplemente ya no puedes, tu cuerpo no da para mas, te das cuenta de que haz caído en una rutina sin salida, no sabes como escapar de esto…… ahora es demasiado tarde, ahora solo puedes observar como lloran todos por tu muerte, desde aquí arriba solo te queda contemplarlos, y ahora te das cuenta de que todo fue empeorando sin remedio, por querer ser algo que tu no eras, por rechazar tu forma, tu esencia y todo tu ser, la ayuda siempre estuvo ahí, pero tu nunca la buscaste.

La anorexia, una enfermedad vanidosa...





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